Nueve estudiantes detenidos en Vitoria–Gasteiz

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9 detenidos, numerosas cargas policiales, un helicóptero de la Ertzaintza volando bajo y grabando a 300 jóvenes que piden a gritos la libertad de sus compañeros. Así se salda la fría jornada de huelga sucedida el pasado 17 de marzo en Vitoria-Gasteiz.

Una jornada de huelga marcada por el éxito de las movilizaciones y enturbiada por las provocaciones policiales y su brutal represión. Es evidente que al Estado le desagrada que cientos de jóvenes se manifiesten contra el 3+2, el proyecto Heziberri (la versión "euskaldun" de la LOMCE) y la educación del empresario. El capitalismo no ve con buenos ojos cómo los estudiantes a los que pretendía adoctrinar se alzan contra los pilares del sistema.

Nada nuevo bajo el sol, a fin de cuentas. La jornada comenzó con actos de violencia aislada que en nada ayudan al movimiento estudiantil y que los medios de comunicación utilizan para desprestigiar a las organizaciones estudiantiles, seguida de una populosa manifestación a la cual, y a pesar de no estar invitados, acudieron los beltzas (policía antidisturbios de la Ertzaintza), los cuales no dudaron en irrumpir en medio de los manifestantes con sus patrullas, esperando que alguno de los estudiantes más "combativos" les siguiese el juego, creando un enfrentamiento que justificase su intervención.

Luego llegaron las cargas. Querían que esa demostración de fuerza estudiantil se disolviese, querían diluir la lucha estudiantil y su unidad en el miedo. Sin embargo, algunos estudiantes organizados le plantaron la cara a la represión, aguantando una carga tras otra, dando un ejemplo de resistencia y dignidad.

Finalmente 9 compañeros fueron detenidos, entre ellos un militante la Juventud Comunista. La respuesta de los estudiantes ante estas detenciones no se hizo esperar, convocada de forma urgente y con apenas unas horas de margen para preparar pancartas nuevas y difundir la convocatoria, asociaciones estudiantiles como Ikasle Blokea (Bloque estudiantil) reunieron a 300 jóvenes en la misma plaza donde anteriormente habían estado cargando los antidisturbios.

Así demostraban los estudiantes de Vitoria-Gasteiz que no tenían ningún miedo al capital ni a sus fuerzas represivas, que ni la ley mordaza ni ninguna otra ley podrían acallar los gritos de justicia, las porras no pueden parar las masivas movilizaciones en defensa de la educación pública y de calidad que se están dando en las últimas semanas. Queda patente que sólo la unidad y organización de los estudiantes podrán convertir al movimiento estudiantil en una fuerza poderosa, capaz de responder a la mercantilización y privatización de la educación que sufrimos a día de hoy.

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