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Lun18122017

Última actualización10:43:51 AM GMT


¿Dónde puedo ir de vacaciones?

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Somos conscientes de que cada vez es más difícil para los jóvenes escoger un lugar donde poder pasar las vacaciones a precios económicos, pues cada vez nuestros ingresos son más bajos, si tenemos la suerte de tener ingresos. Es por ello que Tinta Roja queríamos inaugurar una sección que combinase recomendaciones de lugares a visitar que valieran la pena con unos precios asumibles para la juventud que les permitan disfrutarlos.

Así es que, durante todos los domingos del verano, publicaremos reseñas de dos lugares que recomendamos visitar, correspondiente cada reseña a una Comunidad Autónoma de todas las que componen la geografía española. ¡Esperamos que os gusten!


La Costa Brava, una mirada al Mediterráneo

Catalunya es una región llena de contrastes, donde en pocos kilómetros podemos pasar de las escarpadas cumbres pirenaicas a las plácidas aguas del Mediterráneo; de la frondosa comarca de La Garrotxa, famosa por sus volcanes y la Fajeda d'en Jordà, a los paisajes más típicamente mediterráneos de las comarcas litorales. Una región donde encontramos además multitud de monumentos y construcciones de épocas pasadas, desde yacimientos íberos, griegos y romanos, hasta el sofisticado modernismo de principios del siglo XX. Por todo ello es difícil encontrar un sólo lugar que no sea digno de mencionar, así pues aprovechando que estamos en verano, mostraremos el que es sin duda uno de los enclaves turísticos más importantes en estas fechas: La Costa Brava.

La Costa Brava corresponde al litoral septentrional de Catalunya, que va desde la frontera con Francia en Portbou al municipio de Blanes, situado en la comarca de La Selva. Toda ella situada en la provincia de Girona. Su nombre de origen marinero ya nos indica su principal característica, su litoral abrupto, con playas e incontables calas de piedra o arena gruesa, rodeadas de acantilados, donde los pinos acarician el Mediterráneo. Debido a su particular geología, las aguas tienen poca materia en suspensión y aparecen siempre cristalinas.

A lo largo de la Costa Brava podemos encontrar multitud de enclaves de interés natural, como el parc natural del Cap de Creus, el parc natural dels Aiguamolls de l'Empordà, siendo éste el segundo humedal más importante de Catalunya, o les Illes Medes, un archipiélago frente a l'Estartit protegido debido a la importancia de sus praderas submarinas de posidonia, lugar de desove de gran cantidad de especies marinas.
Además de las áreas naturales protegidas podemos descubrir la naturaleza de este litoral en cada rincón de costa, simplemente paseando por los innumerables senderos o bien practicando submarinismo o snorkel.

A nivel cultural existen multitud de museos, entre los que destaca el teatro-museo Salvador Dalí, en Figueres o la casa donde vivió el artista en Cadaquès. También podremos visitar numerosos yacimientos arqueológicos de distintas épocas, como las ruinas griegas y romanas d'Empúries o los poblados íberos d'Ullastret o Lloret de Mar.
Además, en estas fechas veraniegas hay mucha actividad festiva en los pueblos, donde aparte de disfrutar de festivales de música o correfocs (espectáculo pirotécnico que se desarrolla en las calles), podremos visitar los diferentes eventos culturales que son identidad propia de cada municipio.

Existen muchas actividades para realizar y lugares que visitar, aunque evidentemente los que estén destinados al turismo tendrán precios más prohibitivos. Sin embargo actividades como el senderismo, rutas en bicicleta, snorkel o kayak son bastante más económicas.

La gastronomía del lugar también puede suponernos un disgusto económico si no andamos con cuidado. Es posible comer bien y barato, pero para eso es recomendable buscar aquellos restaurantes que no estén situados en primera línea de playa ya que éstos últimos suelen tener los precios más caros y la comida puede ser de peor calidad.

Finalmente es recomendable buscar un alojamiento tipo cámping, en el que no gastaremos demasiado dinero y nos permitirá disfrutar más tiempo de este magnífico lugar.


Turismo de todo tipo en Cantabria

La gran variedad de opciones que ofrece Cantabria obliga a detenerse y analizarlas todas. Desde Santander, al norte, hasta los restos de la ciudad romana de Julióbriga, al sur; desde los Picos de Europa, al oeste, hasta la ciudad de Castro Urdiales, al este. La "tierruca" es un paraíso natural.

Empezamos por Santander. Una ciudad dedicada al turismo, donde predomina el sector terciario. De hecho, históricamente siempre fue así. El rey Alfonso XIII venía a veranear cada año, por lo que se le hizo un palacio situado en la península de la Magdalena: el palacio de la Magdalena. Afortunadamente ya no pertenece a ningún rey y se puede contemplar su belleza arquitectónica en cualquier momento. En la misma península encontramos un pequeño bosque que rodea al palacio, un parque infantil y unas impresionantes playas en las que la gente puede bañarse y divertirse. Y después de un día de playa, qué mejor que tomarse una cerveza en el Centro Obrero y Popular Bertolt Brecht: un centro obrero en el que se puede beber a precios populares mientras se escucha música, se charla o incluso se lee. Las principales zonas de ambiente nocturno de la ciudad están en el centro: Cañadío y el Río de la Pila. También es buena idea visitar el Museo Marítimo, ver la Catedral, entrar en el parque de Mataleñas o llegar hasta Cabo Mayor y ver el faro. Existen varios lugares donde dormir no muy caros, solo hay que investigar un poco en internet.

No puede faltar visitar Torrelavega, la ciudad industrial de Cantabria. Cerca de la estación de tren se encuentra el Centro Social Ítaca, donde beber, picar y pasárselo bien. Su Semana Grande es espectacular, destacando el puesto del Rincón Cubano en medio de las ferias, un espacio en el que se puede disfrutar de un mojito hecho con ron cubano y ver actuar a alguno de los muy buenos grupos que tocan allí.

Si al lector le gusta el turismo histórico-cultural, no se puede perder las Guerras Cántabras, evento que se desarrolla el último fin de semana de agosto y el primero de septiembre en la localidad de Corrales de Buelna. En él, diferentes tribus cántabras como los Concanos o los Blendios y varios grupos romanos como la Legio IV Macedónica o la Escuela de gladiadores recrearán momentos históricos de las Guerras Cántabras y culturales, como la apertura del templo de Jano. También se pueden visitar los restos de la ciudad romana de Julióbriga, en la localidad de Campoo de Enmedio.

Para disfrutar de la naturaleza cántabra, recomendamos visitar los Picos de Europa, parque nacional de gran interés por su fauna y flora. Entre la fauna destaca el rebeco, el corzo, el oso, el lobo, el urogallo y el quebrantahuesos, por poner algunos ejemplos. Otra opción es desplazarse hasta Fontibre, al sur de Cantabria, donde nace el río Ebro. Y otra más: entrar en las cuevas de El Soplao, aunque esto requiere organización previa. Y si hiciesen falta más ideas, nos sobran, pues la cueva de Altamira (la réplica, lamentablemente la cueva original fue cerrada al público para evitar su deterioro) es digna de ver. Tan digna que Rafael Alberti habla de ella en su poema "La arboleda perdida". Además, al lado de la cueva se encuentra un museo dedicado a la misma.

Si nos vamos hasta la frontera con Euskal Herria, hemos de parar en Castro Urdiales. Si continuamos por el litoral hacia el oeste es obligación parar en Santoña y Laredo. Y más allá de Santander, en la parte occidental de la costa cántabra, en Suances, Santillana del Mar (aunque no tenga mar), Comillas y San Vicente de la Barquera.

Durante el viaje sería una locura no probar productos gastronómicos típicos de Cantabria, como el sobao, la quesada, las corbatas de Unquera, las anchoas de Santoña y, si alguien se atreve a comer platos calientes en verano, el cocido montañés.

Así que no esperéis más, ¡visitad Cantabria!


A lo largo y ancho de Euskal Herria

Históricamente el turismo no ha sido una de los principales cimientos de la economía de Euskal Herria, exceptuando el turismo de élite que practicaba la oligarquía española e incluso los monarcas en las ciudades costeras como Donostia o Zarautz. Cuando la Unión Europea sentenció de muerte la industria con sus planes de desindustrialización, se hizo una campaña para impulsar el turismo en Euskal Herria buscando una salida económica al territorio, ya que no podemos olvidar que en Euskal Herria la industria era el eje de la economía.

El claro ejemplo de esta evolución es la capital vizcaína. En los últimos años Bilbo ha dejado de ser una ciudad industrial y gris, para dar paso a una ciudad turística y mucho más atractiva. Es aquí donde tenemos el famoso museo Guggenheim, desde donde podemos dar un bonito paseo por la ría hasta el Casco Histórico, donde encontramos todo tipo de bares con una gran variedad de "Pintxos".

Antes de abandonar Bizkaia, no podemos dejar pasar la preciosa costa de Bizkaia. Esta costa, con grandes acantilados, pueblos marineros y costeros como Mundaka, Lekeitio u Ondarroa, sin olvidarnos del increíble islote de Gaztelugatxe, donde después de ascender 241 escalones podemos llegar a la ermita de San Juan del siglo X, ofreciendonos un marco incomparable de toda la costa de Euskal Herria.

Siguiendo por la costa llegamos a la provincia de Gipuzkoa, donde encontramos pequeños pueblos costeros como Getaria. Un pequeño pueblo que hay que visitar, para poder ver su montaña con forma de ratón, o pasear por sus estrechas calles, sin olvidarnos de probar el "Txakoli" de Getaria, ya que es el más famoso de Euskal Herria. Desde Getaria podemos conducir o andar hasta Zarautz. Esta famosa ciudad no la podemos dejar escapar. Su gran playa con mucho oleaje y su precioso malecón. Esta ciudad a la noche es una gran atracción para los jóvenes que se pasan la noche en los bares y calles de al lado del malecón.

Pasando por Orio llegamos a la capital turística de Euskal Herria, Donostia. El bonito paseo de La Concha nos ofrece una vista panorámica de la bahía de Donostia, con la isla Santa Clara en medio, desde el peine de los vientos, atravesando el paseo marítimo más largo de Europa, hasta Monpas. Otra opción de ver una imagen completa de la ciudad es subiendo al monte Igeldo, donde se ve un increíble paisaje de toda la ciudad y alrededores. La parte vieja de Donostia es famosa por sus pintxos y sus poteos, y por el ambiente turístico, pero a la vez popular de sus calles. Para darse un baño tenemos la opción de las dos playas de la bahía (La Concha y Ondarreta), o la playa de la Zurriola con aguas más movidas.

Subiendo por la costa llegamos a las ciudades de Hondarribi, Irun y Hendaia, zonas de gran interés histórico por todos los acontecimientos sufridos (batallas, etc.).

Al cruzar el río Bidasoa llegamos a Iparralde, que es la parte de Euskal Herria que está en el Estado Francés. Iparralde tiene preciosas ciudades costeras como Biarritz, San Juan de Luz o Anglet en la provincia de Lapurdi. Pero para los mas montañeros, donde tenemos una gran variedad de rutas montañeras por los Pirineos, atravesando cuevas, nacimientos de ríos, la selva de Iratí, pequeños pueblos de gran tradición vasca... No podemos abandonar este territorio sin probar el delicioso pastel vasco, tradicional pastel relleno de crema que merece la pena probar.

En Nafarroa y Araba también hay una gran variedad de turismo rural, con increíbles paseos por la sierra de Urbasa, Aralar, el desierto de las Bárdenas o entre las viñas de Rioja Alavesa. Sin olvidarnos de las capitales de las respectivas provincias, Iruñea y Gasteiz, con sus turísticos cascos viejos que a la noche se convierten en zonas de ocio para la juventud.


Contemplar Granada desde La Alhambra

Granada es una ciudad que, a pesar del verano, mantiene parte de su actividad habitual. Por la mañana se pueden visitar los diferentes monumentos históricos que atesora la ciudad, como la espectacular Catedral o La Alhambra con su circuito de fuentes que relajarán al visitante y le permitirán contemplar toda la ciudad desde el alto. En lo que a lugares de recreo se refiere, si se quiere descansar un poco de los monumentos, la oferta pública no es muy amplia, hay 2 o 3 piscinas municipales, 1 universitaria y otras tantas dispersadas por los pueblos del cinturón metropolitano. En lo que se refiere a las privadas la cosa no mejora mucho más, pero no es difícil encontrarlas y desplazarse a ellas. También, para los más 'movidos', hay un parque acuático en Cenes de la Vega, a muy pocos kilómetros de la ciudad.

Otras alternativas para sobrellevar el calor son bajar a la playa desde la ciudad (3/4h coche – 1h bus aprox) o subir a Sierra Nevada. Esta última es, si cabe, mucho más saludable y económica. Una opción puede ser pasar varios días de ruta haciendo uso de los distintos refugios existentes. Para ello, aunque estas rutas no requieren demasiada experiencia, hay que tener en cuenta las recomendaciones correspondientes para evitar imprudencias. Arriba las temperaturas, debido a la altura, son bastante más suaves y, sobretodo, las vistas son impresionantes. Más cerca de Granada también hay lugares naturales igualmente interesantes como Los Cahorros o el pantano de Cubillas.

Volviendo a Granada, teniendo en cuenta que los grandes monumentos restringen su entrada a un horario fijo y es inevitable tener que ir en ese momento, lo más recomendable es pasear por la ciudad a partir de las 8-9 de la tarde.

Alojamiento: al ser una ciudad eminentemente turística, caracterizada además por un modelo de turismo bastante barato, podemos encontrar todo tipo de establecimientos en el centro de la ciudad, desde hostels o pensiones a hoteles o apartamentos menos económicos.

Comer: Las tapas es lo clásico. Rondando en casi todos los casos los 2€ (bebida + tapa) tenemos de todos los tipos.

 


 

La Asturias de las "fiestes de prao", los Lagos de Covadonga y las playas en medio de la naturaleza

Multitud son los lugares que se pueden visitar en un verano en Asturies. Desde estas líneas os intentaremos acercar algunos de los mismos.

Podemos empezar por señalar, aprovechando estas fechas veraniegas en las que estamos, que a lo largo de toda la costa asturiana encontraremos playas para todos los gustos, tanto para aquellos que les gusten las playas llenas de gente como la de Xagó en Gozón hasta aquellos que le gusta la tranquilidad de las pequeñas playas véanse la infinidad de playas del oriente asturiano desde La Franca en el concejo de Ribadedeva, hasta Rodiles en el concejo de Villaviciosa (parada casi obligada para los amantes del surf), pasando por la pequeña y singular Gulpiyuri en Llanes o La Griega en Colunga (famosa por sus huellas de dinosaurios).

En la costa también encontramos varios pueblos y villas pesqueras como pueden ser Ribadesella (donde podremos visitar, con la reserva previa oportuna, las conocidas pinturas rupestres de la Cueva de Tito Bustillo), Lastres, Candás, Luarca o Cudillero, así como las ciudades de Gijón y Avilés, emplazamientos clave para conocer y comprender el desarrollo de la historia de la lucha de clases en Asturies.

Pero no solo de la costa vive el hombre y también al interior podemos encontrar multitud de lugares para visitar. Entre todos ellos comenzaremos por la ciudad de Oviedo, donde podemos admirar algunas de las principales construcciones del Prerrománico Asturiano como Santa María del Naranco o San Julián de los Prados entre otras.

Continuaremos nuestra visita por el interior de Asturies  yéndonos al oriente donde lugares la villa de Cangas de Onis, los Picos de Europa y los Lagos de Covadonga resultan de obligada visita para quien se acerque a conocer estas tierras. Así mismo, también podremos aprovechar para realizar un poco de deporte practicando el piragüismo en las aguas del Sella.

Volviendo sobre nuestros pasos nos acercaremos hasta las Cuencas del Nalón y del Caudal, pasando previamente por el Parque Natural de Redes, lugares donde se combina la belleza natural con la belleza que ofrece el haber sido lugares de grandes luchas de la clase obrera minera a lo largo de varias décadas.

Avanzando en nuestra ruta podremos visitar el Parque Natural de Somiedo rumbo al occidente asturiano, donde encontraremos parajes conocidos por su flora y fauna (entre la que se incluyen especies amenazadas como el oso pardo o el urogallo) como las Reserva de la Biosfera de Oscos-Eo o el Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias con Muniellos como punto más conocido del mismo, así como localidades como Cangas de Narcea o Cerredo, lugar también de destacadas luchas mineras durante los últimos años.

En todos estos parques podremos realizar senderismo por alguna de sus rutas para lo que recomendamos ir pertrechado con un buen calzado, comida, bebida, cámaras para inmortalizar el momento y sobre todo ganas de disfrutar.

Y si por el día podemos visitar pueblos y parajes naturales, por la noche estando en Asturies en verano es prácticamente obligado asistir a algunas de las múltiples "fiestes de prao" desde las pequeñas fiestas que salpican multitud de pueblos hasta eventos más multitudinarios como la fiesta de las Piragüas en el Sella, a caballo entre Arriondas y Ribadesella o el Xiringüelo en Pravia.

Pero como también necesitaremos descansar y reponer fuerzas, nos podremos alojar en diversos establecimientos como los camping, muy habituales a lo largo de todo Asturies, especialmente en la costa, así como comer en algún restaurantes en los que saborear platos como la archiconocida fabada asturiana o el cachopo sin olvidarnos de probar los boños preñaos o el queso de Cabrales.


Turismo cargado de historia en la Región de Murcia

Cuando se habla del turismo en la Región de Murcia normalmente se asocia con el turismo de sol y playa en la costa. Sin embargo, la Región tiene una gran riqueza en cuanto a monumentos arquitectónicos y museos que pasa desapercibida hasta para sus propios habitantes. En este artículo solo hemos podido incluir unos pocos. El acceso a estos lugares es normalmente gratuito o bien bastante reducido, más aún si contamos con un carnet de estudiante o de descuento para jóvenes.

En la propia ciudad de Murcia se puede trazar una ruta para visitar los puntos de interés. Primeramente, podemos encontrar al lado del Mercado de Verónicas restos de la antigua Muralla árabe del siglo XII que se pueden observar al aire libre. Continuando un poco en dirección este pegados al río Segura encontramos el edificio del Ayuntamiento en la Glorieta de España, un edificio neoclásico del siglo XIX que se encuentra actualmente en proceso de restauración, así como una de las fachadas del Palacio Episcopal del siglo XVIII que constituye un gran ejemplo del rococó español.

Continuando hacia la Plaza del Cardenal Belluga nos encontramos la que es sin duda la joya arquitectónica de la ciudad, la Catedral de Murcia o Catedral de Santa María. El tiempo de construcción de este edificio, desde finales del siglo XIV hasta finales del siglo XV, unido a los distintos añadidos posteriores hace que encontremos en él múltiples estilos arquitectónicos. Así tenemos la fachada principal (s- XVIII), la Capilla de los Vélez (s. XV), la Capilla de Junterón (s.XVI), el Campanario (s. XVI-XVIII), etc. elementos que junto a detalles característicos y únicos hacen que se encuentre en la mayoría de rutas arquitectónicas europeas. Dentro de la Catedral se encuentra además un museo con obras eclesiásticas y se puede subir a lo alto del Campanario.

Si avanzamos hacia el centro de la ciudad encontramos el Casino de Murcia del siglo XIX en la Calle Trapería que cuenta con varias estancias con diversos estilos modernistas y transgresores (neoclásico, neobarroco y neonazarí), la Casa Cerdá de los años 30 del siglo pasado en el jardín de Santo Domingo considerada Bien de Interés Cultural, el neoclásico Teatro Romea del siglo XIX en la Plaza de Julián Romea y el Campus de la Merced en el que destaca el claustro del siglo XVII que pertenecía a la Iglesia de la Merced.

Entre los museos de la ciudad destacan el Museo Arqueológico, que actualmente cuenta con una exposición de la historia de la ciudad hasta el siglo XIX, y el Museo Salzillo, en el que se puede conocer más sobre la vida y las obras del conocido escultor murciano Francisco Salzillo.

Si nos desplazamos fuera de la capital a Cartagena podemos contemplar el famoso Teatro romano, Bien de Interés Cultural, datado del año 1 a.n.e. redescubierto en 1988 y que terminó de restaurarse en 2008, y el Museo del Teatro Romano de Cartagena que se encuentra cercano al teatro. En la Calle San Diego tenemos los restos de la muralla púnica que dan testimonio de los acontecimientos en la Segunda Guerra Púnica. En determinadas zonas podemos ver las murallas de Carlos III datadas de la época de este rey y que son parte fundamental del paisaje cartagenero.

Una visita interesante en Cartagena es la del Refugio-Museo de la Guerra Civil en la Calle Gisbert. Este museo, un antiguo refugio antiaéreo de la Guerra Nacional Revolucionaria, se comenzó a construir después de los bombardeos de la Legión Cóndor y cuenta historias cotidianas de los habitantes de la ciudad y del papel de Cartagena en la guerra. Es recomendable visitar también el Museo Naval en el cual se encuentra el submarino del inventor Isaac Peral.

Por supuesto, no se puede abandonar la Región sin haber probado alguno de los platos típicos de la gastronomía murciana como son el zarangollo, las distintas variedades de arroces, michirones, perdices de lechuga, ensalada huertana, pastel de carne y pastel de cierva así como los postres típicos como matasuegras, pan de calatrava y paparajotes.

 


 

Las Rías Baixas: acantilados, playas, villas de pescadores, castros celtas y pulpo á feira

 

Aunque el plan típico para visitar Galiza en verano es hacer el Camino de Santiago, hoy os proponemos una alternativa al "revival" religioso-turístico, que hará las delicias tanto de los amantes de la naturaleza como a aquellos que gustan del turismo histórico. Además este destino muestra todo su encanto en esta época del año, mientras que la mayoría de lugares de interés de Galiza se prestan más a ser visitados durante los meses más fríos y lluviosos.

 

Las Rías Baixas se extienden desde el sur de la costa coruñesa hasta la frontera con Portugal. Son una serie de antiguos valles inundados al subir el nivel del mar, creando maravillosos y ricos paisajes costeros. Además son el marco en el que sitúan ciudades y pueblos con siglos e incluso milenios de historia.

 

Para los amantes de la naturaleza el destino más interesante será el Parque Nacional das Illas Atlánticas, situadas entre las rías de Arousa, Pontevedra y de Vigo. En especial son las islas Cies y de Ons las más características y populares.

 

En todas las rías existen numerosas playas, de las cuales muchas son pequeñas calas entre rocas y bosques; pero también hay famosos arenales como la playa da Lanzada, en o Grove o la de Carnota (la más grande de Galiza). Estas playas, además, se encuentran en sendos y ricos espacios naturales. Más allá de la costa, los ríos que esculpieron las rías poseen numerosos bosques fluviales. Existen rutas de senderismo en muchos de ellos, y también es una buena oportunidad para conocer la campiña galega, que goza de una justa fama por su belleza.

 

Pero no solo hay playas y bosques. A lo largo de toda la zona existen numerosos pueblos y ciudades dignos de una visita. Desde pequeñas villas de pescadores como Muros, Rianxo (lugar de nacimiento de Castelao, escritor y antiguo líder del nacionalismo galego) o Combarro (famosa por sus hórreos, construcciones típicas de Galiza) a ciudades y pueblos con gran historia, como Pontevedra, Baiona o Tui.

 

No dejéis de visitar tampoco el patrimonio arqueológico. Existen numerosos castros (poblados prerromanos propios de la cultura castrexa, emparentada con los celtas) y petroglifos (dibujos y grabados prehistóricos en piedra). Los puntos de mayor interés son el castro de Baroña (Ribeira) sobre una península rocosa practicamente sobre el mar; el de Santa Tegra, sobre un monte que domina la desembocadura del Miño y uno de los más grandes y mejor preservados de Galiza, y los petroglifos de Campo Lameiro, en el interior de la comarca de Pontevedra.

 

Y para visitar todo esto, hará falta alimentarse bien, ¿no? La gastronomía local es riquísima y por unos pocos euros podréis comer el marisco local o platos típicos galegos. ¡No marchéis de Galiza sin probar el pulpo á feira!

 

¡Cuidado! En las zonas más turísticas algunos establecimientos sablan o incluso timan a los visitantes. Aquí las buenas raciones son baratas y grandes.

 

La mejor manera de moverse por la zona es en autobús o haciendo el viaje en coche. La mayoría de los puntos de interés no están en los grandes núcleos de población. Si eres de fuera de Galiza recomendamos arribar en Vigo si vas hacer la ruta de sur a norte, e ir subiendo desde Tui hasta Corcubión. Si por el contrario haces la ruta desde el norte recomendamos llegar a Santiago y desde allí empezar en Muros e ir bajando.

 

En cuanto el alojamiento, recomendamos evitar las zonas más turísticas y aprovechar los numerosos albergues que hay, sobre todo a lo largo del Camino Portugués a Santiago.

 

Para ver una ruta que recorre todas las Rías Baixas, os recomendamos tres vídeos según el recorrido que hizo al Vuelta Ciclista a España en 2013.

 


 

La naturaleza del Moncayo, al compás de los magníficos parajes de Aragón

 

Aragón es una tierra con gran cantidad de lugares dignos de visitar y extremadamente variados. Desde el Pirineo en invierno con las pistas de esquí hasta el histórico Teruel mudéjar, pasando por la Jacetania con su Monasterio de San Juan de la Peña de arte románico, el castillo de Loarre, la Sierra de Guara mientras desgustamos unas chiretas o unas tortetas, el embalse de Mequinenza (también conocido como Mar de Aragón), la milenaria ciudad de Zaragoza, los campos de vides desde el Muel de la alfarería hasta Cariñena, la impenetrable villa de Daroca, la naturaleza inhóspita del Matarraña y el Maestrazgo y la muralla de Albarracín, muy próxima a Castilla. No obstante, de entre tantos lugares, nuestra propuesta va a ser un poco más concreta y va a girar en torno al Moncayo.

 

El Moncayo es una montaña situada entre las provincias de Zaragoza y Soria. Es la cumbre máxima del Sistema Ibérico con 2.315 metros de altura y en él se encuentra el Parque Natural del Moncayo con una superficie total de 10.000 hectáreas. Cerca se encuentra la localidad más grande de la comarca, Tarazona.

 

La zona cuenta con varios albergues municipales situados muy cerca, por no decir dentro del mismo Parque natural, entre ellos hay en las localidades de Purujosa y Calcena.

 

Entre los sitios de interés cultural de la localidad de Tarazona se puede visitar:

 

  • La Catedral de Tarazona construida entre los siglos XIII y XVI su reapertura fue en 2012 tras 27 años de restauración, la entrada cuesta sobre unos 4€.
  • El Palacio y Jardín de Eguarás del cual destacan el patio renacentista y el jardín botánico,
  • La Plaza de Toros Vieja, a pesar del nombre consta de 32 viviendas. El edificio fue construido entre 1790 y 1792.
  • El Teatro Bellas Artes, construido en 1921, tiene diseño de teatro a la italiana.

 

Además en las cercanías se encuentra el Monasterio cisterciense de Veruela, finalizada su construcción en el siglo XII al cual se puede acceder a un precio simbólico.

 

Entrando ya a lo que es el Moncayo, nos encontramos con el centro de interpretación del Moncayo en Agramonte, el acceso es gratuito y podremos ver una exposición bastante completa de los aspectos naturales más destacables del Parque Natural del Moncayo, flora, fauna, geología, etc. En esta zona y en pleno monte está el abandonado Sanatorio de tuberculosos de Agramonte, fue inaugurado a finales de los años 30 primeramente como hostal para disfrutar del paisaje de la zona, durante la Guerra Civil fue abandonado y en 1938 unas monjas fueron enviadas para acondicionarlo como sanatorio. Finalmente cesa su actividad en 1978 y se deshabita. Es un lugar tanto interesante como inquietante de visitar tanto por el paisaje que lo rodea y por lo peculiar de su construcción alejado casi totalmente de la población.

 

Por último existen gran variedad de rutas senderistas que recorrer para subir a la cima del Moncayo y admirar la belleza de su flora y fauna así como del paisaje de la zona conforme se va subiendo hacia arriba.

 

Y es que, fuera del turismo de sol y playa, aquí en Aragón nos encontramos con sitios y lugares interesantes que visitar y un gran número de actividades alternativas a lo largo y ancho de Aragón, como pueden ser las marchas senderistas o las rutas con bicicleta por citar algunas, todas ellas organizadas por diferentes asociaciones y localidades. Muchas a precios asequibles para los jóvenes de la clase obrera.

 

Os recomendamos un vídeo casero que sigue los puntos de ascensión al Moncayo.

 


 

¿Pasar el verano en Madrid? No todo va a ser calor, tráfico y ruido

Por todo el mundo es conocido la dureza de los veranos en Madrid: asfixiantes temperaturas que se unen a la contaminación, las aglomeraciones, a los precios elevados y al ser una de las avanzadillas en cuanto a políticas de recortes y privatizaciones de este país. Dicho así, parece un destino poco atractivo para un joven con poco dinero en los bolsillos, pero si por gusto o por obligación pasas unos días en la Comunidad de Madrid, no desesperes, pues seguro que saldrás con buen sabor de boca, solo hay que saber moverse y echarle ganas.

Si eres de los amantes del arte y la cultura, o al menos sientes curiosidad, estás de suerte. Madrid te ofrece decenas de museos, algunos mundialmente conocidos, que recogen obras maestras (el Prado, Arqueológico, Reina Sofía, América...). Son también decenas de edificios históricos civiles y religiosos los que abundan por la ciudad y que sin duda te dejarán con la boca abierta (San Francisco el Grande, Palacio Real, San Antonio de los Alemanes...). Importante acudir con el carnet joven o universitario, e igualmente importante quitarse los prejuicios a la hora de admirar el arte: fueron las manos del pueblo trabajador quien levantó esas obras, desprende todo el contenido aristocrático y religioso que tienen, pues pertenecerán al pueblo en el futuro y deben ser admiradas, conservadas y estudiadas.

Los abundantes parques y jardines que salpican la capital son buen refugio para resguardarse del calor. Madrid cuenta con importantes y amplios jardines históricos: el Retiro, Campo del Moro, el Capricho o la propia Casa de Campo, un verdadero bosque a la orilla de la gran ciudad, espacio popular arrebatado a la monarquía e inaugurado un Primero de Mayo de 1931.

La oferta de albergues juveniles y hostales a buen precio es alta, solo hace falta ojear un poco por internet. No te olvides de tapear por los barrios históricos o de un buen bocata de calamares en la Plaza Mayor y déjate de franquicias y monopolios, siempre encontrarás buenas ofertas. Y si tu cuerpo aguanta el calor: no te vayas de aquí sin probar un buen cocido madrileño.

Si prefieres algo diferente y que no encontrarás en cualquier guía de turismo, no dejes de conocer los restos de la batalla de Madrid (1936-1939). Olvidados y abandonados por el poder, es nuestro deber recuperar la memoria antifascista. Prácticamente a "pie de metro" y con una guía histórica en tus manos podrás recrear el frente de Madrid paseando por primera línea en la Ciudad Universitaria (donde aparte encontrarás un monolito dedicado a las Brigadas Internacionales, pues dieron aquí su bautismo de fuego), el Parque del Oeste, la Casa de Campo, etc.

Pero si lo que realmente deseas es escapar de la ciudad no hay problema: en apenas una hora te encontrarás en la montaña. Las murallas naturales del Guadarrama y Somosierra otorgan mil y una posibilidades. Senderismo, montañismo, escalada en cumbres que superan los 2400 metros. Son muchos los pantanos y piscinas naturales bañadas por las frías y cristalinas aguas del Lozoya y otros ríos (incluido el Manzanares) donde podrás pegarte un buen chapuzón.

Y, como no, en sus picos y laderas también se frenó al fascismo. Si quieres combinar todo lo anterior con una ruta histórica, hazte con otra buena guía y descubre la cantidad de búnker y restos de la guerra que se encuentran en la zona.

Así que no te resignes y anímate. El Madrid obrero y popular siempre te abrirá las puertas.


Castilla La Macha, naturaleza en estado puro

Los lugares para visitar en Castilla-La Mancha son diversos y enriquecedores, pasando por la capital de la región que es Toledo hasta el último rincón de Cuenca, donde podemos encontrar lugares económicos para alojarnos.

Comenzando por la provincia de Ciudad Real tenemos el humedal las Tablas de Daimiel, fue declarado Parque Nacional en el año 1973, Reserva de la Biosfera en el 1981 e incluido dentro del Convenio Ramsar en el año 1982. Este humedal se forma gracias al desbordamiento de los ríos Guadiana y Gigüela, es uno de los ecosistemas más valiosos de nuestro planeta, asegurando así, la supervivencia de la avifauna que utiliza estas zonas como área de invernada, mancada y nidificación. El humedal se encuentra en el pueblo de Daimiel a 37km de Ciudad Real, donde podemos alojarnos y hacer diversas actividades como visitas guiadas personalizas, rutas senderistas, rutas 4x4, etc.

En los límites de las provincias de Ciudad Real y Albacete se encuentran las Lagunas de Ruidera. Ruidera se declaró como parque natural en el año 1979, pueblo de unos 600 habitantes. El Parque Natural está compuesto por 15 lagunas, que rebosan e inundan unas a otras formando cascadas y saltos debido a formaciones geológicas como las barreras travertínicas, que son el rasgo más característico de este parque natural. Ruidera alberga una sorprendente riqueza biológica con gran diversidad de especies animales y plantas, montés de encinares y sabinares, sotos, arboledas de álamos, y vegetación como la Masiega o la Enea.

En las mismas lagunas hay un camping donde podemos alojarnos y también realizar senderismo, piragüismo-kayak y buceo.

En Toledo, la capital regional de Castilla-La Mancha se encuentra uno de los cascos antiguos más grandes de España. Situado en una colina de cien metros de altura sobre el río Tajo, el cual la ciñe por su base, formando un pronunciado meandro conocido como Torno del Tajo. En el casco antiguo podemos encontrar diferentes museos de las diferentes épocas que han pasado por ella, caminar por sus calles así perdernos en tiempos pasados como en el Barrio Judío, y disfrutar de la artesanía toledana como son las espadas de acero, el damasquino y de su arquitectura como la muralla que rodea el casco histórico o la Puerta del Sol. Podemos encontrar diferentes tipo de alojamientos como hostales cerca de la estación del AVE en el Paseo la Rosa o camping en la zona de los cigarrales.

En la provincia de Cuenca podemos encontrar el pueblo de Villalba de la Sierra en la zona conocida como Serranía de Cuenca y, más concretamente, dentro de la mancomunidad de El Campichuelo a 20 km de la capital. A las afueras del pueblo se encuentra el Ventano del Diablo a casi 1.500 m. de altitud y a sus pies el río Júcar forma un gigantesco e impresionante cañón, donde podemos ver una enorme variedad de rapaces siendo este un lugar de inicio de las rutas más importantes por la Serranía de Cuenca. Desde el mirador del Ventano del Diablo se puede contemplar una increíble panorámica del río Júcar, con impresionantes saltos de agua. Este es uno de los lugares más solicitados para realizar actividades de multiaventura, como es el descenso del río. A la entrada del pueblo de Villalba podemos encontrar el material adecuado para el descenso del río, buceo, piraguas, etc.

También en la ciudad de Cuenca podemos encontrar un casco histórico, donde se encuentras las famosas Casas Colgadas o la Plaza Mayor. Y ya que estamos en la ciudad, conocer la Ciudad Encantada, paraje natural de formaciones rocosas calcáreas o calizas formadas a lo largo de miles de años, se encuentra cerca de Valdecabras. En una amplia zona de pinares de la parte meridional de la serranía conquense y a una altitud de 1.500 metros. Fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional el 11 de junio de 1929.

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