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Sab25112017

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El fin del deporte en abierto

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El deporte profesional se ha ido convirtiendo en los últimos años en un elemento de espectáculo y consumo de masas, alejándose cada vez más del origen popular del que nace cualquier actividad deportiva. Tras este proceso existe una canalización, al igual que en otros comportamientos de consumo, para que el individuo se sienta parte de un colectivo con un mismo objetivo; sirve además como evasión a los problemas cotidianos. Todas estas cuestiones que podríamos abordar en un artículo aparte las dejaremos a un lado para centraremos en analizar el gran negocio multimillonario que genera este proceso del que se están aprovechando las grandes corporaciones en el ámbito de la comunicación.

Los derechos televisivos, parte del problema

Final de la Champions League 2016, enfrenta de nuevo, como ocurrió dos años antes, a Real Madrid y Atlético de Madrid. Más de 11 millones de personas se sientan frente al televisor para ver el partido; casi 18 millones lo ven en algún momento. Un 62,1% de la cuota de pantalla. 350 millones de espectadores en todo el mundo. Son datos que indican por sí solos la magnitud que tienen los espectáculos deportivos hoy en día, siendo, hasta hace poco tiempo, uno de los medios más asequibles y económicos de entretenimiento.

Sin embargo, en los últimos años, con el enorme crecimiento de las cuantías económicas por las que se venden los derechos de retransmisión televisivos de los espectáculos deportivos, especialmente de las competiciones de fútbol1, y las feroces guerras desatadas por el control de esos derechos que han llevado a cabo las grandes plataformas de televisión de pago, nos encontramos con un escenario en el que los espectadores tienen que realizar un importante desembolso económico cada mes si quieren disfrutar de las principales pruebas deportivas desde sus hogares.

¿Quiénes se enriquecen? Las grandes plataformas televisivas

El avance de tecnología en relación con las telecomunicaciones ha sido enorme en las últimas décadas, especialmente a raíz de la banda ancha y, posteriormente, al disponer de internet en los dispositivos móviles. Esta situación ha sido aprovechada en nuestro país por las grandes plataformas de televisión de pago, como Movistar+ (unión entre PRISA y Telefónica), beIN Sports (Mediapro) u otras compañías del mundo de las telecomunicaciones, como Orange TV y Vodafone TV, para sacar unos beneficios a través de la retransmisión de espectáculo deportivos aún mayores de los que ya obtenían con la telefonía. 

Estas corporaciones se han convertido en actores principales dentro de las competiciones deportivas, debido a que son poseedores de los derechos televisivos, la principal fuente de financiación de las entidades deportivas, muy por delante de los patrocinadores, el merchandising o la venta de entradas. Este poder se traduce, por ejemplo, en los horarios de los partidos de fútbol de La Liga, donde nos encontramos decisiones tan disparatadas como la de programar partidos a las 22:00 h. con jornadas escolares al día siguiente. Estamos, por tanto, ante un escenario lamentable: las entidades deportivas no velan por los intereses de sus aficionados, quienes pagan importantes sumas de dinero en las taquillas, sino que se supeditan a los intereses de las grandes corporaciones audiovisuales.

Siguiendo con el ejemplo de La Liga, es reseñable también el método de venta de los derechos televisivos, ya que año tras año se va observando más nítidamente cómo las diferencias se van acentuando entre los presupuestos de los grandes clubes y el resto. Esto es debido a que estos grandes clubes (Real Madrid, F.C. Barcelona, Atlético de Madrid…) tienen el poder y la capacidad para negociar sus propios contratos de forma individual, mientras que el resto de clubes tienen que vender sus derechos de forma conjunta, recibiendo cantidades de dinero muy inferiores.

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  1. 1.Coste anual de los derechos de fútbol de la Premier League inglesa (en millones de libras). Fuente: Statista

¿Hay futuro para el deporte en abierto?

Si analizamos la evolución que ha tenido la emisión de deportes en abierto, podemos observar, especialmente en los últimos años, cómo existen cada vez menos emisiones de competiciones deportivas. La competencia entre esas grandes empresas televisivas es tan sumamente feroz que no pueden permitirse emitir en abierto, como sí hacían antaño. En el caso del fútbol, durante más de 30 años, TVE tuvo en exclusiva la capacidad de emitir los partidos de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), pero con la irrupción, de las televisiones comerciales en España, a finales de la década de los 80 y comienzos de los 90, comenzó una nueva etapa en la batalla por los derechos televisivos que, sin embargo, permitía ver un partido en abierto los sábados por la noche, algo que se mantuvo durante casi dos décadas, hasta la irrupción de nuevas plataformas televisivas que desencadenaron una terrible pugna por esos derechos, que incluso tuvo una gran repercusión mediática y se llegó a denominar “Guerra del fútbol” (PRISA-Mediapro)2.

La propia LFP ha librado su particular batalla contra el fútbol en abierto e incluso llegaron a proponer un plante que dejara los campos vacíos, ya que la propia patronal del fútbol calculaba que dejaba de ingresar entre 150 y 200 millones de euros3. Actualmente, solo se puede disfrutar de un partido en abierto los viernes, pero no es entre ninguno de los equipos participantes en competiciones europeas y, en ningún caso, de Real Madrid, FC Barcelona, Sevilla, Atlético de Madrid o Valencia. Mientras tanto, beIN Sports (Mediapro) emite ocho partidos de liga por jornada, siempre uno del Real Madrid o del Barça, y un clásico por temporada y Movistar+ emite el partido más atractivo de cada jornada y un clásico.

Otro ejemplo de relevancia lo encontramos en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Los JJ.OO. habían sido emitidos por la televisión pública; sin embargo, en esta ocasión los derechos exclusivos fueron comprados por una filial de Eurosport, incluyendo la televisión en abierto, televisión de pago, internet y en teléfono móvil, para todos los idiomas en 50 países y territorios en todo el continente europeo. Únicamente hubo un compromiso por parte del Comité Olímpico Internacional con la plataforma audiovisual para que emitieran un mínimo de 200 horas de los JJ.OO. en abierto.

Por último, otro ejemplo más reciente es del mundial de motociclismo, Moto GP, con miles de aficionados en nuestro país, y que este año solo se puede seguir a través de los operadores de pago, algo que no había ocurrido hasta ahora.

Situación actual, ¿nos podemos permitir ver deportes desde nuestros hogares?

Los ejemplos citados anteriormente nos son excepciones, sino que estas situaciones se repiten en más deportes como baloncesto, tenis, otras competiciones del mundo del motor, etc. 

Ante este escenario, si nos atrevemos a mirar los precios de los paquetes que ofrecen las plataformas televisivas, vemos que, por ejemplo, en el caso de Movistar+, si queremos el paquete más barato que incluye fijo, móvil, internet y televisión con competiciones deportivas, tendríamos que pagar 70 euros al mes, pero nos podemos ir hasta los 110 euros en el caso de querer el paquete más completo.

Sin duda precios escandalosos teniendo en cuenta los salarios de la juventud en nuestro país. Estaríamos ante una situación en la que una buena parte del sueldo estaría destinada a la contratación de uno de estos paquetes, a lo que habría que sumar el alquiler, las facturas, transporte, alimentación… Es evidente que el disfrute del deporte en televisión queda vedado para buena parte de la juventud, mientras las grandes plataformas televisivas acumulan ingentes cantidades de dinero.

 

2. http://www.abc.es/deportes/futbol/20150705/abci-claves-guerra-futbol-201507042156.html

3. http://elpais.com/diario/2011/02/09/radiotv/1297206004_850215.html

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