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Vie22112019

Última actualización09:36:03 AM GMT


Lo caro te puede salir muy caro

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En los años que nos han tocado vivir han aflorado las empresas que ofertan distintos cursos que, supuestamente, dan acceso a diferentes trabajos. El problema es que para acceder a muchos puestos se necesitan títulos oficiales y estos cursos son una estafa, no siendo homologables.

Ya no hablamos sólo de empresas estilo CEAC que preparan el acceso a estudios oficiales o imparten ellos mismos titulaciones. Desde el inicio de la crisis han proliferado las empresas que ofertan infinidad de cursos, títulos, talleres, masterclass... La diferencia con los institutos y universidades públicos son, además del precio (mucho más caro en las entidades privadas) la duración. Así, muchas empresas lanzan cursos intensivos, online, flexibles... para atraer a potenciales clientes.

Pero el estudiante-cliente puede encontrarse una diferencia más nada agradable: que el título privado no sea homologable al público. Es decir, que el curso por el que ha pagado cientos (o incluso miles de euros) y dedicado algunos meses o años no sirva para nada.

Así se resume desde la sección de CCOO de la Universidad de Extremadura: "Se engaña a la población diciéndoles que tienen validez internacional y no la tienen a efectos de, por ejemplo, acceso a empleos públicos"

Además, como CCOO denuncia, la calidad educativa no es la misma. La ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) el organismo estatal encargado de controlar las Universidades españolas, no es tan exigente con las privadas que con las públicas. Eso va a generar que haya profesores en estas entidades privadas sin la formación necesaria y con condiciones laborales nefastas que les impiden impartir la materia y hacer un seguimiento correcto del alumnado.

Muchas veces son las propias universidades privadas las que fomentan estos títulos para quitar terreno a las universidades públicas. Así, pongamos un ejemplo muy sencillo. Estudio Criminal es una empresa dedicada a ofertar cursos sobre el mundo criminal. Esta empresa ha ganado cierta fama al ofertarse en webs de bonos tales como letsbonus o groupalia. Es fácil que Estudio Criminal capte a personas que quieran formarse en este área. Como la empresa no especifica la validez del título el estudiante podrá pensar que es mejor hacer un curso de un par de meses online que cursar los cuatro años del Grado en Criminología.

Evidentemente estas empresas actúan en un claro fraude para los estudiantes. Ninguna especifica que sus cursos no tienen ninguna validez profesional, que no son aceptados por ningún organismo y que no equivalen a ninguna enseñanza oficial. Centran su publicidad en la duración, la flexibilidad o el ser online para intentar atraer a personas que quieren mejorar su formación para optar a mejores puestos laborales pero no tienen tiempo suficiente para cursar una FP o una carrera universitaria.

Además estos cursos suponen el máximo exponente del ataque que sufre la educación pública. Aquí no estamos hablando de carreras en universidades privadas controladas por la ANECA y con ciertas similitudes a los estudios de un centro público. Aquí hablamos de academias que funcionan como cualquier otra empresa: ellos deciden qué imparten, por cuánto tiempo, con qué profesores y cuán cualificados están estos. Evidentemente las empresas van a buscar la máxima rentabilidad y recortarán gastos de donde sea posible. ¿O alguien pretende encontrarse a un doctor en Derecho Penal en los cursos de Estudio Criminal?

La trampa está, de nuevo, en jugar con la desesperación y esperanzas de la gente. Ante una situación de incertidumbre laboral, encadenando contratos temporales sine die o con largos períodos en el paro son muchos (jóvenes y no tan jóvenes) quienes deciden mejorar su formación. Meterse en estudios oficiales (especialmente carreras universitarias) es poco atractivo pues los horarios son rígidos e impiden compaginar estudios y trabajo; además, las altas tasas universitarias son inasumibles incluso para muchos trabajadores. Así, estas empresas aparecen como una jugosa oportunidad para conseguir un título (supuestamente oficial) con menos esfuerzos.

Mientras estas academias se llenan las aulas de institutos y universidades se vacían. Aunque finalmente el alumno descubre la trampa hasta entonces estas empresas se siguen lucrando y dan motivos para seguir recortando en educación pública al decaer el número de alumnos matriculados.

En definitiva, un timo muy bien organizado y publicitado. Y es que a veces no es que lo barato salga caro, es que lo caro sale demasiado caro.


 

Ana Escauriaza es Subdirectora de Opinion de Tinta Roja

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