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Lun17062019

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El confuso camino de pedir una beca de estudios

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¿Quieres pedir una beca? Muy bien, hablemos de burocracia. El desmejoramiento de la educación pública en nuestro país tiene muchas causas y muchas consecuencias, y en unas y otras encontramos el sistema de becas, que además fue recientemente reformulado por el popular ministro de educación Ignacio Wert en 2013. Como era de esperar, el cambio no fue a mejor, pero tampoco es que antes fuera una maravilla.

La realidad es la que es, pero si nos paramos a reflexionar qué es una beca, coincidiremos en que es una cuantía económica que se otorga a un estudiante con dificultades económicas para pagar su matrícula, transporte, vivienda o materiales, para que pueda estudiar. Si ahora observamos la realidad, veremos que no es hasta bien entrado el curso, cuando el Ministerio de Educación concede las becas, y por fin, tras haber ido meses a clase, tras haber firmado un contrato de alquiler o comprado un bono de transporte, el estudiante sabe si tiene la beca o si no. Es evidente que si no la tiene y ello implica que no puede pagarse el curso tiene, como poco, un problema: tiempo perdido yendo a un curso que no va a terminar, un contrato de alquiler firmado, un bono de transportes pagado, material gastado... y por supuesto un golpe en la economía de su familia. La primera en la frente, y hay muchas otras, pero en este artículo pretendemos centrarnos en un aspecto novedoso de la reforma del ex ministro Wert: la inmensa dificultad para comprobar si la beca que uno recibe es la que le corresponde.

¿Por qué no iba a ser la que corresponde? Simplemente porque por una parte los errores en las asignaciones son muy comunes, y en muchas ocasiones los estudiantes tienen que recorrer distintos y lejanos edificios administrativos y sortear bastantes obstáculos para reclamar que, obviamente, falta un 0 en su beca. Por otra parte, porque no sería de extrañar que el gobierno se equivocara a propósito para ahorrar un poco en becas estudiantiles: el que todavía confíe en las instituciones del Estado Español que lo argumente.

El caso es que Wert dividió las becas en una parte fija y otra variable. Primero se otorga la fija, y cuando ya está asignada, se reparte lo que sobra entre los estudiantes becarios, y esta es la parte variable, que como de costumbre llega muy tarde, y eso si no se traspapela. El cálculo de la parte variable de la beca se realiza teniendo en cuenta muchísimos factores: fondos disponibles, situación económica del estudiante, resultados académicos, situación del resto de estudiantes becados, sus notas y sus fondos... Para comprobar si la cifra que se le otorga a uno es la correcta, hay que resolver la sencilla operación de abajo:

Un matemático, profesor de secundaria, declaraba hace unas semanas a elDiario: "Creo que a la gente, solo al ver el símbolo del sumatorio (Σ), la fórmula le echa para atrás. Después, cuando te dicen lo del decil...", en referencia a un dato necesario para la resolución de la ecuación que es la nota que tienen el 10% de estudiantes con mejores resultados académicos. Según dice, sólo los estudiantes con amplia formación matemática o estadística pueden resolverlo con cierta seguridad.

Por si acaso sabemos de matemáticas y podemos resolverla y conocer si se nos ha otorgado la cuantía que toca, hay otra traba: los datos necesarios para resolverla hacen referencia a cifras de otros estudiantes, información que sólo podemos conocer si se nos concede. El curso pasado esta información se facilitó al estudiantado en Junio, cuando ya había terminado el plazo de reclamación de las becas. Parece ser que el Ministerio argumenta en favor de la existencia de una calculadora-simulador que proporciona en su web la información aproximada, pero la fecha de su aparición no está nada clara, y más cuando entre las reclamaciones y las respuestas del ministerio se han encontrado documentos con fechas de creación muy posteriores a la fecha en que según el propio Ministerio fueron publicados. Qué fácil es engañar con la burocracia como arma.

Este es sólo un aspecto de las deficiencias del sistema de becas, que es sólo un aspecto de las deficiencias de la educación pública, que es sólo un aspecto de la deficiencia del sistema capitalista y su afán de convertir en mercado lo que era público. En cualquier caso, este pequeño ejemplo representa a la perfección la filosofía de los gobiernos del capital y sobretodo en materia de educación, destinada a expulsar a los hijos e hijas de la clase obrera de las enseñanzas superiores. Sólo un sistema de becas absoluto, gestionado por estudiantes y trabajadores de la comunidad educativa y con una inmensamente mayor inversión en educación, proporcionarán a la juventud de extracción popular verdadero derecho a estudiar, y no incertidumbre, burocracia e hipocresía, como ahora.

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