
El tiempo libre del que dispone la juventud, si lo pasa en común, lo suele invertir en parques, espacios para el deporte, el espectáculo, etc. Sin embargo, las condiciones en que estos espacios se encuentran son, a menudo, inadecuadas para su público: existe una falta de espacios dedicados al ocio que causa la saturación de los que ya disponemos y, además, a pesar de que en nuestros barrios sí podemos encontrar bibliotecas, canchas de fútbol y baloncesto, piscinas... muchos muestran señales de deterioro. Esta es una lógica común dentro del sistema y su administración.




















