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Vie18102019

Última actualización09:36:03 AM GMT


A más lucha, más represión

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¿Hay todavía personas que crean que el Estado es una institución neutral? ¿Aún alguien piensa que no es un aparato de represión de la clase opresora contra el pueblo? Si alguien lo piensa, cada vez son menos. El aumento de la miseria económica y cultural a que nos conduce la crisis capitalista está produciendo, como es obvio, un aumento de las luchas obreras, estudiantiles y vecinales, y éstas, a su vez, un aumento de la represión del Estado contra la juventud combativa. Cada día es más difícil poner parches a la máquina de violencia que es el Estado para que parezca un “Estado de derecho”.

 

 

Los voceros de la sociedad burguesa, en las noticias y en las escuelas, nos dicen que el Estado es el pacto social para asegurar la vida en común, la legalidad, que hacienda somos todos y la ley igual para todos. Normalmente cuando esta gente habla de neutralidad, detrás se esconde un brutal interés en su favor, y en este caso no es menos. ¿A nadie le extraña que Alfon esté en prisión y el pequeño Nicolás en Gran Hermano? ¿o que miles de trabajadores y trabajadoras estén pagando multas y multas por luchar por sus puestos de trabajo, mientras cientos de políticos y empresarios corruptos campan a sus anchas por nuestras tierras? ¿Por qué bandas fascistas se pasean por nuestras calles y actúan con impunidad mientras centenares de presos políticos se mueren en las cárceles? ¿Por qué los jóvenes que defendieron el centro Kuktxa, que ofrecía un espacio de cultura y ocio al barrio de Rekalde, están condenados a 84.000 euros de multas y meses de prisión? ¿Por qué se detiene a 9 estudiantes en Vitoria por una manifestación estudiantil, que reclama derechos para los estudiantes? ¿Casualidad?

 

Más allá de la casualidad o de problemas con papeleos burocráticos, la represión a la juventud combativa sigue una lógica muy clara. El Estado actúa contra quien le molesta en cuanto tiene un pequeño pretexto, pero ¿contra los suyos; contra los empresarios, contra los políticos burgueses, contra los fascistas que les hacen el trabajo sucio? No, contra ellos no vale la pena, hay algo más importante que hacer y es sofocar las luchas del pueblo trabajador.

 

Por supuesto, el Estado cuida sus pasos, intenta no desenmascararse y de vez en cuando nos absuelve cuando no hay pruebas, o encarcela unos meses, en una bonita prisión, a algún empresario corruptor o político corrupto. Incluso, en épocas de poca conflictividad social, puede parecer una herramienta pacífica para quien no tiene una lucha cerca, pero esto suele durar poco. Por el contrario, cuando la lucha de masas se extiende, no es tan fácil esconderlo: ante la crecida y sostenimiento de las luchas estudiantiles, ante el avance de los centros sociales y vecinales, ante la explosión de cada vez más respuestas obreras a los ataques del empresariado, el Estado no puede más que reprimir y reprimir. ¿Cómo? Multando, encarcelando, pegando, asustando a los jóvenes. Para apagar el fuego de la lucha de la juventud, intenta darnos una lección mediante la violencia, intenta amedrentarnos.

 

Son las acciones de masas, colectivas y organizadas, lo que preocupa al Estado. Una lucha jurídica para contra la represión hacia un o una joven no sirve de nada si no va acompañada: se condenará o se archivará, pero ahí acabará la cosa. La lucha política debe ir acompañada de lucha de masas: manifestaciones y actos en apoyo, visualización del conflicto, recogidas de firmas, fortalecimiento de cajas de resistencia, más huelgas, más paros, más ocupaciones. Son estas huelgas estudiantiles cada vez más masivas, organizadas y unitarias, esta proliferación de centros vecinales, este aumento de la organización y conciencia de la clase obrera lo que hace que el estado se preocupe de verdad. Y cuando se dan estas formas de organización popular el capital reacciona de forma violenta, provocan la más dura represión. Si nos encarcelan de uno en uno, si nos atacan estando divididos no avanzamos nada. En cambio, como reza la consigna: unidos somos fuertes, organizados ¡invencibles!

 

Una cosa está clara: el Estado está controlado por los gobiernos del capital, y estos no son más que los defensores del sistema económico capitalista. Ante la lucha del pueblo trabajador por la superación económica política y cultural del capitalismo, entonces, al Estado no le temblarán las manos para reprimir al pueblo, como ha hecho tristemente ha hecho siempre, como viene haciendo los últimos años, y también las últimas semanas. Así pues, ante la represión unidad, en los barrios, en los centros de estudio, en los puestos de trabajo, unidad de la juventud trabajadora.

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